"La violencia contra la mujer es quizás la más vergonzosa
violación de los derechos humanos. No conoce límites geográficos, culturales o
de riquezas. Mientras continúe, no podremos afirmar que hemos realmente
avanzado hacia la igualdad, el desarrollo y la paz."
La violencia contra la mujer adopta formas
diversas, incluidos la violencia en el hogar; las violaciones; la trata de
mujeres y niñas; la prostitución forzada; la violencia en situaciones de
conflicto armado, como los asesinatos, las violaciones sistemáticas, la
esclavitud sexual y el embarazo forzado; los asesinatos por razones de honor;
la violencia por causa de la dote; el infanticidio femenino y la selección
prenatal del sexo del feto en favor de bebés masculinos; la mutilación genital
femenina y otras prácticas y tradiciones perjudiciales.
La violencia en el hogar, especialmente los
golpes a la cónyuge, es tal vez la forma más generalizada de violencia contra
la mujer. En países en que se realizan estudios fiables en gran escala sobre la
violencia basada en el género, se informa de que más del 20% de las mujeres han
sido víctimas de maltrato por los hombres con los que viven.
De acuerdo con el Fondo de Población de las
Naciones Unidas (FNUAP), se calcula que entre 85 y 114 millones de mujeres y
niñas, la mayoría de las cuales vive en África, el Oriente Medio y Asia, han
sido sometidas a la mutilación de sus genitales.
La mutilación genital femenina, también conocida como la
"circuncisión femenina", consiste en extirpar total o parcialmente el
clítoris y otros órganos genitales. Su forma extrema, la infibulación, consiste
en extirpar el clítoris y ambos labios y la sutura de la vulva, dejando
solamente un pequeño orificio para permitir el paso de la orina y el flujo
menstrual.
Esa mutilación de las niñas tiene importantes consecuencias a corto y
largo plazos. Es extremadamente dolorosa y puede provocar infecciones y la
muerte, así como dificultades en el parto y una mayor vulnerabilidad al
VIH/SIDA. Esa práctica refleja el consenso social imperante de que es preciso
preservar la virginidad de la niña y la mujer hasta el matrimonio y controlar
su sexualidad. Los hombres en esas culturas suelen no casarse con niñas o
mujeres que no hayan sido sometidas a la circuncisión, ya que las consideran
"sucias" y "sexualmente indulgentes".

No hay comentarios:
Publicar un comentario